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miércoles, 29 de enero de 2014

Batalla de Salta -Para recortar y Colorear.-Breve reseña.














El 20 de febrero de 1813 tuvo lugar la Batalla de Salta, donde se enfrentaron las fuerzas patriotas del Ejército Norte, al mando del general Manuel Belgrano, y las realistas, conducidas por el general Pío Tristán. La contienda, que se desarrolló en los campos de Castañares, se decidió a favor de las tropas patriotas.

Belgrano ya se había impuesto sobre el general peruano en Tucumán el 24 de septiembre de 1812. Pero en esta oportunidad, las tropas patriotas combatían por primera vez enarbolando la bandera celeste y blanca. Una semana antes del combate, el 13 de febrero, Belgrano había hecho jurar la bandera en el Río Pasaje, luego denominado Juramento, y en nota a la Asamblea expresaba sobre el trascendental episodio: “Yo no puedo manifestar a V.E. cuánto ha sido el regocijo de las tropas y demás individuos que siguen este ejército: una recíproca felicitación de todos por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres libres, y las más ardientes y reiteradas protestas de morir antes de volver a ser esclavos, han sido las expresiones comunes con que han celebrado tan feliz nueva y que deben afianzar las esperanzas de cimentar, muy en breve, el gran edificio de nuestra libertad civil”.

Tras la victoria de Salta, “el padre de la patria” garantizó a los vencidos su libertad siempre que juraran no volver a empuñar las armas contra las Provincias Unidas del Río de la Plata, un gesto inusual de magnanimidad que le granjeó no pocas críticas del gobierno, a las que Belgrano aludiría con grandeza en carta a Feliciano Chiclana: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas, y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos; también son ésos los más a propósito para criticar las determinaciones de los jefes: por fortuna, dan conmigo que me río de todo, y que hago lo que me dictan la razón, la justicia, y la prudencia, y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria”.

A continuación reproducimos la nota que enviara el general patriota al gobierno central, tras la victoria del 20 de febrero de 1813.

Fuente: Documentos de Belgrano, Tomo IV, Buenos Aires, Imprenta de Coni Hermanos, 1914, pág. 366.
“Excelentísimo señor:

El Todopoderoso ha coronado con una completa victoria nuestros trabajos: arrollado con las bayonetas y los sables el ejército al mando de don Pío Tristán se ha rendido del modo que aparece de la adjunta capitulación: no puedo dar a V.E. una noticia exacta de los muertos y heridos ni tampoco de los nuestros, lo cual haré más despacio, diciendo únicamente por lo pronto que mi segundo el mayor general Díaz Vélez ha sido atravesado en un muslo de bala de fusil cuando ejercía sus funciones con el mayor denuedo conduciendo la ala derecha del ejército a la victoria en su desempeño; el del coronel Rodríguez, jefe de la ala izquierda, y el de todos los demás comandantes de división, así de infantería como de caballería, e igualmente el de los oficiales de artillería y demás cuerpos del ejército, ha sido el más digno y propio de americanos libres que han jurado sostener la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata, debiendo repetir a V.E. lo que le dije en mi parte de 24 de septiembre pasado, que desde el último soldado hasta el jefe de mayor graduación e igualmente el paisanaje se han hecho acreedores a la atención de sus conciudadanos, y a las distinciones con que no dudo que V.E. sabrá premiarles.

Dios guarde a V.E. muchos años, 20 de febrero (a la noche) de 1813.”

viernes, 24 de enero de 2014

La guerra del Paraguay




Venancio Flores(18/05/1808 - 19/02/1868)

Francisco Solano Lopez









produjo la formal declaración de guerra del gobierno paraguayo, del general Francisco Solano López, contra la coalición integrada por argentinos, brasileños y uruguayos coaligados en lo que se llamó “la triple alianza”
La Guerra del Paraguay, ocurrida entre 1865 y 1870, fue uno de los más trágicos y dolorosos acontecimientos de la América Meridional, durante el siglo XIX.
Llamada de la “Triple Alianza”, fue un terrible enfrentamiento bélico donde la República Argentina, el Imperio del Brasil y la República Oriental del Uruguay, se unieron en alianza ofensiva.
Como precedente inmediato está la negativa del gobierno argentino a acceder a lo solicitado por el presidente López para transitar territorio argentino y atacar al Brasil
Luego la declaración de guerra del Paraguay a la Argentina y la invasión de tropas de ese país a nuestro territorio, con el ataque al puerto de Corrientes y captura de dos barcos argentinos el 13 de abril de 1865
El conflicto bélico del Paraguay no fue una guerra más. Fue una gran matanza cercana a la condición del genocidio en el caso del pueblo paraguayo, donde no debía quedar vivo ningún varón de más de 9 años. De modo que si el Paraguay sobrevivió de todos modos fue debido a que las mujeres se juramentaron para que así fuera.
El Brasil sufrió 168.000 bajas y un gasto de 56.000.000 de libras esterlinas. La Argentina tuvo 25.000 muertos y un gasto de 9 millones de libras esterlinas. El Uruguay padeció de 3.000 mil muertos y experimentó una deuda de 248.000 libras esterlinas. Pero Paraguay fue la gran víctima.
Antes del inicio de la guerra su población era de 1.300.000 personas. Al final del conflicto, sólo sobrevivían unas 200.000 personas. De éstas, únicamente 28.000 eran varones; la mayoría de las cuales eran niños, ancianos y extranjeros. Del poderoso ejército paraguayo de 100.000 soldados, en los últimos días sólo quedaban cuatrocientos. Al expirar la guerra, luego de la infructuosa defensa de Asunción en Lomas Valentinas, más de diez mil paraguayos protagonizaron una caravana de la que sólo unos pocos sobrevivieron.
Tras doscientos días, los espectrales viajeros llegaron a Cerro-Corá. Rodeado de selváticas y tórridas extensiones, López decidió una resistencia final. Su hijo, el coronel Panchito, de solo quince años, murió allí protegiendo a sus hermanos menores y a su madre, Elisa Lynch. López mismo perecerá, afirmando con seguro orgullo: “¡Muero con mi Patria!”.
Antes de la conflagración asesina, el Paraguay prometía un notable desarrollo industrial. Fue el primer país sudamericano en poseer ferrocarril. Luego del extermino de buena parte de su población, la nación paraguaya nunca pudo recuperar su antiguo esplendor. El ejemplo de un Paraguay próspero y cerrado a la influencia europea no podía ser tolerado por el imperio británico, que aplicaba entonces la política que todavía vemos hoy en sus sucesores.


martes, 21 de enero de 2014

245 Aniversario del Natalicio del Primer Soldado de la Patria Mexicana : Don Ignacio de Allende y Unzaga.







Biografía

Nació el 21 de enero de 1769 en el seno de una familia española acomodada de San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende), fue bautizado como Ignacio José de Jesús María Pedro Regalado de Allende y Unzaga. Su padre fue Domingo Narciso de Allende Y Ayerdy, un acaudalado comerciante, y su madre fue María Ana de Unzaga. En 1802 se incorporó al ejército virreinal de laNueva España y logró ascender bajo las órdenes de Félix María Calleja. El mismo año contrajo matrimonio con Luz Agustina de las Fuentes, quien falleció al poco tiempo. En el año de 1806 comenzó a simpatizar con la idea de independizar a la Nueva España delreino español. Para el año de 1808 había regresado de su destacamento en Texas a su pueblo natal a comandar los Dragones de la Reina, un regimiento de caballería de élite.1
En 1809 fue descubierto en una de las reuniones clandestinas a favor de la independencia celebrada en Valladolid (hoy Morelia) pero corrió con suerte y no fue sancionado. Siguió apoyando al movimiento y fue invitado a participar en la conspiración organizada por José Miguel Domínguez y su esposa Josefa Ortiz de Domínguez en la ciudad de Querétaro, donde conoció al padre Miguel Hidalgo y al capitán Juan Aldama.
Originalmente, el movimiento de independencia iba a ser encabezado por Allende y por Aldama, pero una delación inoportuna cambió los planes y fue Miguel Hidalgo quien finalmente tuvo que dar inicio a la lucha en el célebre grito de independencia. Los antiguos conspiradores cerraron filas en favor del cura y tras controlar el pueblo de Dolores marcharon a San Miguel donde Allende consiguió el apoyo de su regimiento. El 22 de septiembre en la ciudad de Celaya Hidalgo fue nombrado oficialmente capitán general del ejército insurgente e Ignacio Allende teniente general. Cinco días más tarde el Virrey ofreció una recompensa de 10 000 pesos a quien entregara vivos o muertos a los líderes del movimiento.
Durante la lucha armada Allende se hizo famoso por su ética y caballerosidad en el mando. Era partidario del orden y el respeto a la población civil y no castigaba o ejecutaba a sus presos. Tras la célebre toma de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato y la victoria en Monte de las Cruces, Allende propuso a Hidalgo tomar la capital del virreinato pero el sacerdote no compartió su parecer, sellando el destino fatal de la primera etapa del movimiento e iniciando un resquebrajamiento en la relación de ambos que sería infranqueable hasta el final de sus días.
Tras la derrota en la Batalla de Puente de Calderón, la jerarquía del movimiento exigió la sustitución de Hidalgo como cabeza del movimiento y Allende asumió la responsabilidad. Con un ejército diezmado decidió marchar hacia el norte para conseguir más dinero, armas y tropas. En Acatita de Baján fue traicionado por Ignacio Elizondo, emboscado, y junto con las cabecillas del ejército, apresado y conducido a la ciudad de Chihuahua donde fue juzgado por insubordinación y fusilado el 26 de junio de 1811. Su cadáver fue decapitado y su cabeza colgada de una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas en la ciudad de Guanajuato como escarmiento a la población, hasta 1821 en que Anastasio Bustamante ordena su descenso y entierro con honores, ya firmado el Plan de Iguala. Sus restos reposaron en la Columna de la Independencia en la Ciudad de México hasta el 30 de mayo de 2010, fecha en que fueron trasladados al Museo Nacional de Historia para su análisis y autentificación

jueves, 16 de enero de 2014

Manuel Ceferino Oribe y Viana Político, militar y dirigente independentista uruguayo




Manuel Oribe(26/08/1792 - 12/11/1857)





Nació el 26 de agosto de 1792 en Montevideo.

Tomó parte en la lucha por la independencia del dominio portugués y español desde 1811. En el año 1817, Montevideo cayó en poder de los portugueses, por lo que comenzó a servir en diferentes fuerzas hasta 1825, año en que llegó a la Banda Oriental de Uruguay como uno de los 'Treinta y Tres Orientales'; posteriormente, tomó parte en todas las batallas importantes de la guerra que enfrentó a las Provincias Unidas del Río de la Plata y Brasil, entre 1825 y 1828, debida a la unión de la Banda Oriental de Uruguay a aquéllas, y que culminó con la proclamación de la Constitución unitaria republicana del Estado uruguayo en 1830.

Fue ministro de la Guerra en el gobierno del primer presidente uruguayo, José Fructuoso Rivera, a quien sucedió en 1835. Trató de extender el control gubernativo sobre las zonas rurales y Rivera se alzó en rebelión, obligándole a dimitir en 1838.

Junto a sus seguidores (agrupados en el denominado Partido Blanco), marcharon a Buenos Aires, donde Juan Manuel de Rosas les proporcionó ayuda militar para enfrentarse a Rivera. Comenzó así la llamada Guerra Grande (1843-1851), que enfrentó al Partido Blanco de Oribe y al Partido Colorado de Rivera, durante la cual se produjo el infructuoso asedio de Oribe a la ciudad de Montevideo.

Se retiró de la vida política en 1851, sin conseguir recuperar su cargo, pero sus seguidores siguieron ejerciendo una gran influencia política en los asuntos de Uruguay. Fue desterrado a España y regresó en 1855.

En 1816, tuvo una hija con la actriz oriental Trinidad Guevara. Contrajo matrimonio con su sobrina, Agustina Contucci, el 8 de febrero de 1829, con la que tuvo cuatro hijos.

Manuel Oribe falleció el 12 de noviembre de 1857 en el Paso del Molino, Montevideo.


Cargos

2° Presidente Constitucional de Uruguay
1 de marzo de 1835 - 24 de octubre de 1838
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